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domingo, 7 de febrero de 2016

LOS GREMIOS (II)

Concluyamos el repaso, que empezamos en la entrada anterior, de los diferentes Gremios en que se dividen los caídos: 

GUARDIANES 

Equivalen a la policía, o incluso al ejército, de un clan. En el pasado, de hecho, han llegado a formar pequeños pero tremendamente poderosos ejércitos al servicio de grandes Señores de los ángeles caídos –en aquellos tiempos se les llamaba normalmente Guerreros o Soldados–. Pero esos tiempos pasaron, y en la actualidad, debiendo pasar desapercibidos entre los mortales, los Guardianes suelen vestir discretamente (muy a menudo traje) y usan modernas armas de fuego. Armas cortas habitualmente, y a veces también de asalto para operaciones de cierta envergadura. Responden, a través de un Capitán de la Guardia (miembro del Consejo), ante el Alto Señor, pero también obedecen órdenes puntuales emitidas por Jueces. Su función principal es defender la seguridad de la comunidad y la integridad de su territorio. No suelen enfrentarse a mortales, a no ser que la amenaza sea grave (p. ej.: bandas callejeras, la mafia, etc., cuando se han interpuesto en su camino); normalmente defienden a la comunidad sólo de otros grupos de caídos. Son gente dura y muy preparada para la lucha, con gran capacidad de sacrificio por el clan. Integran en su amplia mayoría los clanes más belicosos, como los Luna Negra.

SABIOS 

Son los custodios del saber antiquísimo de los caídos. Preservan, estudian y transmiten el conocimiento arcano contenido en los textos de sus bibliotecas, que pueden llegar a ser milenarios (de hecho, los caídos poseen textos cuyos originales fueron escritos mucho tiempo antes de la invención de la escritura por parte de los mortales). Ese saber no es meramente histórico, una seña de “identidad” de los caídos, sino mucho más que eso: pues sólo mediante semejante sabiduría antigua los caídos llegan a conocerse a sí mismos y a desarrollar plenamente sus capacidades. Mientras permanezcan en la ignorancia únicamente podrán emplear pequeñas partes de su poder real. Para ellos se cumple literalmente el lema de que “el conocimiento es poder”. A menudo trabajan junto a los Fabricantes; éstos aplican sus conocimientos para producir arcanotecnología. Son concienzudos, muy dedicados a su labor, y tan apasionados por su trabajo como meditabundos en apariencia. 

VIGILANTES 

La élite de los caídos. Tanto, que la mayoría de sus clanes no tienen este Gremio, el cual sólo se encuentra en los más grandes y poderosos, siempre asociado a una fuerte tradición –que se remonta a los tiempos más antiguos de la humanidad– y a los conocimientos brindados por los Sabios, así como al material proporcionado por los Fabricantes. Son los encargados de velar para que las criaturas del Abismo no invadan este plano de lo real escapando a través de Grietas. Detectan la apertura de éstas y acuden a enfrentarse a cualquier horrenda criatura preternatural que emerja de ellas, lo cual es un peligro no sólo físico sino también mental; muchos Vigilantes mueren haciendo su trabajo (las antiguas hazañas mitológicas de héroes que daban muerte a monstruos a menudo son el recuerdo difuso de sus gestas), pero más aún pierden la cordura al enfrentarse a seres que no son de este mundo. Para hacerlo emplean armas especiales forjadas por los Fabricantes exclusivamente para ellos, armas blancas que canalizan la energía de su alma y les permiten dañar a esas criaturas, las cuales no son materiales –por lo que ninguna arma de fuego ni convencional puede afectarlos; de ahí que los Guardianes sean inútiles para este trabajo–. Su grado de autocontrol, disciplina marcial y especialización es inmenso, y sólo unos pocos elegidos llegan a convertirse en Vigilantes. Christopher Blake, el protagonista de Balada de los Caídos, es uno de ellos, aunque nunca quiso serlo, sino que fue obligado. Siempre le han dado mucho miedo esas criaturas, y eso parece que tiene algo que ver (aunque no es el único motivo) con su afición a la bebida. 

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